ESCUELA ARGENTINA MODELO

Rosario de la Aurora

Una tradición que nos reúne desde hace más de 20 años


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Hay tradiciones que no solo se repiten en el calendario: habitan la memoria emocional de nuestra comunidad. El Rosario de la Aurora es una de ellas. Desde hace más de dos décadas —quizás aún más—, la Escuela Argentina Modelo celebra este encuentro especial cada mes de octubre, mes dedicado al Santo Rosario. Un gesto simple y profundo que, año tras año, convoca a rezar juntos, a comenzar el día de una manera distinta y a reencontrarnos con lo esencial.

Un ritual que fue transformándose sin perder su esencia

En sus orígenes, el Rosario de la Aurora se realizaba los sábados a las 6 de la mañana. Era una cita especial, casi secreta, organizada junto a exalumnos: algunos llegaban después de haber salido la noche anterior, otros con el mate en la mano y todos con el mismo espíritu de encuentro. Durante el rezo, se armaba un rosario gigante con globos inflados con gas:

  • Un color para las Avemarías (10).
  • Otro para los Padrenuestros (5), intercalados como marca la tradición.

Cada cuenta se iba atando cuidadosamente a un gran hilo circular que recorría el patio principal. Al final, se sumaba una cruz enorme, que llevaba escritas las intenciones de todos los grados. El momento culminante llegaba cuando, cantando juntos, se soltaba el rosario al cielo.

Con el paso del tiempo, la tradición fue adaptándose

Una tradición que dialoga con el presente

En los últimos cuatro años, y cuidando el impacto ambiental, se dejó de utilizar helio o gas. Hoy el rosario se arma de la misma manera, pero queda aún más prolijo: cada cuenta tiene su lugar bien definido en el círculo. Al finalizar el rezo, entre cantos y oraciones, el rosario es entregado a los ordenanzas, quienes lo cuelgan desde el mástil del patio principal, donde permanece durante varios días como signo visible de fe, comunidad y encuentro.

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Una experiencia compartida, un compromiso colectivo

En los últimos años, la organización del Rosario de la Aurora lo lleva a cabo algún grado en especial, junto con el equipo responsable del Colegio. Todos ellos se ocupan de la tarea de preparar cada detalle:
Inflar los globos, distribuir los hilos, armar la cruz y acompañar el momento del rezo alcanzando cada cuenta.
El coro que acompaña la celebración está integrado por alumnos del Nivel Secundario. y quienes participan del rezo son alumnos de todos los niveles, docentes, personal administrativo, exalumnos y padres. No son muchos ni pocos: son los que sienten el deseo de estar. Y lo más lindo es que, año tras año, siempre hay alguien que se suma.

El Rosario de la Aurora no es solo un acto religioso

Una tradición que sigue latiendo

Es una experiencia comunitaria que atraviesa generaciones, que se transforma sin perder su sentido y que nos recuerda que, incluso en medio de la rutina escolar, hay espacios para el silencio, la oración compartida y la emoción. Una tradición que sigue viva porque hay una comunidad que la sostiene. Y porque cada octubre, cuando todavía amanece, alguien vuelve a decir: “Nos encontramos para rezar juntos.”