En la Escuela Argentina Modelo, cada fin de año es un capítulo que se cierra… pero también el comienzo de una nueva historia. Los estudiantes de 7° grado están viviendo ese momento único en el que la alegría, la emoción y un poquito de nostalgia conviven en cada abrazo, cada actividad y cada despedida. Hoy celebramos mucho más que un egreso: celebramos el crecimiento, los aprendizajes obtenidos y el camino compartido que los trae hasta aquí, listos para dar el gran paso hacia el Nivel Secundario.
Una etapa construida en comunidad
Durante estos años, nuestros alumnos aprendieron a leer el mundo con curiosidad, a hacerse preguntas, a construir vínculos y a descubrir sus talentos. Atravesaron desafíos, proyectos, pruebas y aventuras que los hicieron más fuertes y más conscientes de quiénes son. Pero nada de esto hubiera sido posible sin las familias, los docentes y cada integrante de la escuela, quienes sostuvieron, guiaron y celebraron cada avance de los chicos.
“Este año estuvimos mucho más unidos como grupo”, nos cuentan Lola Levati y Josefina de Andreis resumiendo en una frase la esencia de una división que se transformó en un grupo consolidado.
Primaria quedará para siempre como ese lugar donde empezaron a descubrir quiénes podían llegar a ser.
Un puente hacia la Secundaria
El paso a Secundaria no es simplemente un cambio de piso o de materias. Es una transformación personal: un tiempo de mayor autonomía, nuevas responsabilidades, amistades que se amplían y un mundo académico que empieza a abrir puertas hacia el futuro.
“Últimamente estamos muy nostálgicos, pero preparados para el nuevo desafío de secundaria”, Ernestina Chaves Castro pone en palabras esa mezcla de emoción y expectativa que acompaña esta transición.
nadie crece solo
El valor de un cierre significativos
Los rituales de cierre son importantes porque permiten mirar hacia atrás, agradecer y reconocer el camino recorrido. Ver a los chicos caminar por los pasillos, saludar a quienes los acompañaron tantos años y recibir el aplauso de toda la comunidad es un recordatorio de que nadie crece solo. En estas memorias que construyen identidad, también quedan momentos simples y espontáneos que se vuelven inolvidables.
Benita Futten cuenta entre risas: “Una anécdota muy divertida que me pasó fue en la clase de plástica, que una compañera me persiguió para pintarme la cara. Siento que esas cosas fueron muy divertidas del año y nos las vamos a acordar siempre.”

La esencia de EAM que permanece
Las carpetas cambiarán, los horarios serán nuevos y los desafíos distintos. Pero algo esencial permanece: El espíritu de amistad, la curiosidad por aprender y ese brillo en los ojos que aparece cuando entienden que el mundo empieza a abrirse un poco más.
A nuestros egresados de 7°:
“Este no es un adiós, es un “hasta pronto”. La primaria les regaló raíces; la secundaria les regalará alas. Que lleven con ustedes la confianza en lo que son y la ilusión por todo lo que está por venir. La EAM sigue acá, acompañándolos en cada paso de cada aventura”.





