ESCUELA ARGENTINA MODELO
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Atahualpa Yupanqui

Un viaje al corazón de nuestra cultura que transformó las aulas


“Es mi destino piedra y camino de un sueño lejano y bello, viday, soy peregrino”.

Atahualpa Yupanqui

Con la fuerza de esta zamba, que nos invita a caminar como peregrinos siguiendo siempre nuestros ideales a pesar de las dificultades, comenzamos en la Escuela Argentina Modelo una de las aventuras pedagógicas más profundas y movilizadoras del año para los alumnos de secundario: el Proyecto Interdisciplinario «Universo Yupanqui».

Fue un viaje que no necesitó de mapas, sino de guitarras; no de brújulas, sino de versos. Un recorrido por la vida, obra y, sobre todo, el alma de Héctor Roberto Chavero, a quien el mundo entero conoció como Atahualpa Yupanqui (1908-1992), el máximo exponente de nuestro folklore y un ser humano que nos dejó un legado de valores tan necesarios hoy como siempre.

¿Quién fue «Don Ata»? Un faro en la inmensidad de la Pampa

Para nuestros alumnos, el nombre de Atahualpa Yupanqui quizás sonaba a un eco lejano, a la música que escuchaban sus abuelos. El primer paso de nuestro proyecto fue descubrir al hombre detrás del mito: al poeta, al escritor, al guitarrista incansable y al pensador comprometido con su tiempo.

Nacido como Héctor Roberto Chavero, adoptó un nombre que resonaba con la historia profunda de nuestra tierra: «Atahualpa Yupanqui», que se traduce como «el que vino de lejanas tierras para contar». Una artista inolvidable que recorrió a lomo de mula los senderos del noroeste argentino, durmió bajo las estrellas y se sentó junto al fuego con la gente humilde del campo. No solo aprendió sus melodías, sino que escuchó sus silencios, comprendió sus penas y se convirtió en la voz de los que no tenían voz. Su vida fue un testimonio de persecución y exilio por sus ideas, pero también de un inmenso reconocimiento mundial que lo llevó a escenarios tan importantes como el de París, apadrinado por la mismísima Edith Piaf.

Más allá de la música

Sembrando valores a través del arte

Lo más importante que queríamos transmitir a nuestros alumnos no eran solo datos históricos o acordes de guitarra. El verdadero tesoro del «Universo Yupanqui» reside en los valores que su vida y su obra nos enseñan:

Libertad

Vivió y cantó a la libertad como un bien supremo, un horizonte que, como en su milonga, «siempre está más allá».

Conexión con la tierra

Nos enseñó a amar el paisaje, a entender el lenguaje del viento y a valorar la simpleza profunda de la naturaleza.

Solidaridad y humildad

Su arte nunca fue un pedestal para la gloria personal. Se puso al servicio de su pueblo, cantando sus luchas y esperanzas. Su mayor anhelo era que sus canciones se volvieran anónimas, parte del alma colectiva.

Identidad cultural

A través de sus letras, nuestros chicos pudieron tocar las raíces de la «argentinidad», comprendiendo que nuestra cultura es un tesoro vivo que debemos conocer y proteger.

Un universo de saberes

El proyecto desde adentro

Este viaje no podría haberse realizado desde una sola materia. La riqueza de Yupanqui exigía una mirada múltiple, un abordaje donde cada área pudiera aportar su luz para iluminar una faceta distinta de un ser humano único. Así nació nuestro proyecto interdisciplinario, liderado y organizado por el Doctor y Profesor Mariano Carou. Le pedimos a él que nos contara más sobre esta experiencia única:

¿Qué los llevó a elegir a Atahualpa Yupanqui para crear un proyecto interdisciplinario de esta magnitud?

Yupanqui, al igual que Borges, Piazzolla o María Elena Walsh -entre otros- es uno de esos artistas sin los que no podemos entender la Argentina. No solo fue un poeta de primera magnitud y un músico talentoso: visibilizó al pobre, en particular al indio, y se ocupó de compartir su saber y su sabiduría en todo el mundo. Fue a la vez el máximo creador y el mejor embajador de nuestro folklore. Por eso quisimos acercarlo a los jóvenes: es inconcebible que su nombre, ligado a lo mejor de nuestra tradición, sea desconocido por las nuevas generaciones. Don Ata tiene mucho para enseñarnos en esta época.

¿Cuáles fueron los principales abordajes que se dieron desde cada materia?

  • Lengua y Literatura: se trabajó su poesía, su estilo literario y su pensamiento a partir de canciones conocidas y de tres libros: El payador perseguido, El canto del viento y Guitarra.
  • Plástica: se hicieron retratos de don Ata, enmarcados en los paisajes que recorrió.
  • Música: se prepararon instrumental y vocalmente distintas canciones, además de analizarse las formas musicales que utilizó.
  • Historia y Geografía: se vinculó su figura con los principales acontecimientos argentinos del siglo XX, y se trabajó con los textos en los que describe determinados paisajes o regiones, en particular el Noroeste y la provincia de Entre Ríos.
  • Antropología Cultural y Global Issues: se trabajó con la traducción al inglés de algunos textos en los que expresa su visión de la cultura, el folklore y el lugar del ser humano en el universo.
  • Catequesis: se trabajó el vínculo con lo sagrado que se percibe en sus textos, y que oscila entre la queja ante las injusticias y la intimidad con Dios.

Una experiencia que trasciende el aula

El proyecto alcanzó uno de sus puntos más altos cuando los alumnos de 4º y 5º año participaron de la I Jornada de Estudios Yupanquianos en la Universidad del Salvador. Allí, no solo escucharon a expertos analizar su obra, sino que tuvieron un encuentro conmovedor con su hijo, Roberto Chavero, quien les dejó un mensaje lleno de esperanza.
Fue increíble ver el interés de nuestros chicos. En un mundo que se mueve a velocidades vertiginosas, este proyecto fue una pausa necesaria; una oportunidad para desconectar del ruido y conectar con una sensibilidad distinta. No se trató solo de aprender su historia, sino de descubrir la vida de Atahualpa como un verdadero peregrinaje lleno de sentido. En su ejemplo, cada alumno pudo mirarse como en un espejo y preguntarse por su propio camino, por esa espiritualidad que nace de las cosas simples y por el propósito que anhelan darle a su propia historia. Queremos compartir con ustedes lo que sintieron algunos de los protagonistas de esta aventura:

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La cosecha del camino

El arte como síntesis

Como culminación de este intenso recorrido, los alumnos volcaron todo lo aprendido, sentido y reflexionado en la creación de obras de arte. Cada pincelada, cada color y cada forma es un eco de un verso, una melodía o un pensamiento de Don Ata. A continuación, les presentamos con orgullo las 5 obras destacadas de este proyecto y a sus jóvenes artistas:

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[Nombre de la Obra]

por Florencia Conforti, Angela Schiavoni, Manuela Cajal, Evangelina Curi Antún
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[Nombre de la Obra]

por Rosario Belfiore, Julieta Bosch, Giulia Denofrio, Lola Freiria
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[Nombre de la Obra]

por Delfina De Vedia, Gioia Erricolo, Bianca Erricolo, Olivia Massoni
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[Nombre de la Obra]

El proyecto desde adentro
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[Nombre de la Obra]

por Félix De Corral, Pedro Silva Oliveira, Joaquín Estrada, Charo Espiñeira
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[Nombre de la Obra]

por Carolina De Lucía, Juana Paquez Alterini, Clara Zavaley y Carmela Giusti

El «Universo Yupanqui» nos demostró que la educación es mucho más que asimilar información. Es encender una llama, es conectar a nuestros jóvenes con sus raíces para que puedan extender sus alas con más fuerza. Es, en definitiva, enseñarles a ser, como Don Ata, peregrinos de un sueño lejano y bello.